Juan Carlos Chirinos

[sms001] «¡El príncipe está loco!», declaran en la corte bufones que algún día serán ajusticiados: «la causa es que su tío ahora es el consorte de su madre ¡Y dicen que están enamorados!»
[sms002] Me estoy metiendo un dedo. Hoy no puedo sentir nada, debe ser la botella de vodka de anoche, la hojilla que se hundió en mi yema esta madrugada o la antigua picana del general. Tú sabes cómo es. El general.
[sms003] «La noche silenciosa cual trampa misteriosa, alitera la sombra del padre asesinado; el joven temeroso se acerca hasta la sombra y allí le es revelado el secreto.»
[sms004] El otro día me levanté una teta hasta los ojos. No sabía que pudiera hacer tales malabarismos. Quién lo diría. Resulta que, si aprieto con firmeza, del pezón sale un líquido cristalino y viscoso. Y no es leche, te lo puedo asegurar. ¿Supuro? El líquido rojo que se desliza por mis piernas es grumoso, como si el cerebro se escapara derretido por alguna forma extraterrestre de calor. No es agua y mucho menos leche. ¡No me gusta ser líquida por todos lados!
[sms005] «Consternado, regresa hasta su madre y le advierte cauteloso que en medio de una fiesta y gran algarabía, su sangre envenenada se mezclará con otra.»
[sms006] Para qué voy a mentir. Esta mañana me dieron otra paliza. Pero, como recompensa, luego pude comerme un helado de los que tanto me gustan. No debo portarme mal. No saco nada con ello.
[sms007] «La madre, sin embargo, se entrega meretriz con gran altanería a quien junto con ella tendrá final famoso.»
[sms008] Cuando salgo por la fruta, siento que el camino hacia la tienda es justo la cantidad de libertad que necesito. Mi casa, mi sagrada casa.
[saldo insuficiente]

[sms001] «¡El príncipe está loco!», declaran en la corte bufones que algún día serán ajusticiados: «la causa es que su tío ahora es el consorte de su madre ¡Y dicen que están enamorados!»
[sms002] Me estoy metiendo un dedo. Hoy no puedo sentir nada, debe ser la botella de vodka de anoche, la hojilla que se hundió en mi yema esta madrugada o la antigua picana del general. Tú sabes cómo es. El general.
[sms003] «La noche silenciosa cual trampa misteriosa, alitera la sombra del padre asesinado; el joven temeroso se acerca hasta la sombra y allí le es revelado el secreto.»
[sms004] El otro día me levanté una teta hasta los ojos. No sabía que pudiera hacer tales malabarismos. Quién lo diría. Resulta que, si aprieto con firmeza, del pezón sale un líquido cristalino y viscoso. Y no es leche, te lo puedo asegurar. ¿Supuro? El líquido rojo que se desliza por mis piernas es grumoso, como si el cerebro se escapara derretido por alguna forma extraterrestre de calor. No es agua y mucho menos leche. ¡No me gusta ser líquida por todos lados!
[sms005] «Consternado, regresa hasta su madre y le advierte cauteloso que en medio de una fiesta y gran algarabía, su sangre envenenada se mezclará con otra.»
[sms006] Para qué voy a mentir. Esta mañana me dieron otra paliza. Pero, como recompensa, luego pude comerme un helado de los que tanto me gustan. No debo portarme mal. No saco nada con ello.
[sms007] «La madre, sin embargo, se entrega meretriz con gran altanería a quien junto con ella tendrá final famoso.»
[sms008] Cuando salgo por la fruta, siento que el camino hacia la tienda es justo la cantidad de libertad que necesito. Mi casa, mi sagrada casa.
[saldo insuficiente]